David Livingstone y el Pan del Cielo

6/1/2003

Chilembe, África, 1996

Pan de Vida

Un hermano habló sobre David Livingstone trayendo pan para el África. David trajo a la Nación de África una enseñanza sobre Jesús el Hijo de Dios. Él trajo un mensaje sobre como Jesús ama a su pueblo, quiere perdonar todos nuestros pecados y darnos una vida nueva. Yo noto que la gente sabe que esto es una noticia muy buena para nosotros. David trajo una vasija de pan con una tapa, de la que oímos muchas enseñanzas sobre cuán bueno es este pan. Antes nos reuníamos todos los domingos para hablar sobre como este pan es bueno y como la enseñanza es verdadera. Este pan es muy, muy bueno.

Parte del mensaje que Dios nos ordenó traer no es simplemente una enseñanza sobre como el pan es muy bueno, pero lo que la Biblia llama “las llaves del Reino”. La enseñanza de Jesús sobre como al usar estas llaves se abre la puerta, y Su enseñanza sobre como sacar la tapa de la vasija nos permite que comamos el pan. Jesús no vino solamente para perdonar pecados, aunque sabemos que eso es maravilloso, y ni tampoco vino simplemente para hacernos pensar sobre sus Enseñanzas. Jesús vino para que pudiésemos experimentar la misma vida que Él experimentó con el Padre—no solamente pasar el tiempo aquí, morir, e ir al cielo. Él vino para que, como la Biblia dice, pudiésemos vivir en “poder de una vida indestructible” al experimentar la misma comunión, vida y amor con el Padre y Sus hermanos que Él experimentó. Jesús quiere que experimentemos más que simplemente aprender las enseñanzas sobre el pan en la vasija. Él quiere que comamos del mismo pan que Él comió con Su Padre.

Un Solo Pan

Lo que han hecho mucho durante años y años la religión y el cristianismo es dar grandes enseñanzas sobre el pan. Llegó la hora de comer el pan. Es hora de pasarnos de la fase de aprender enseñanzas sobre la Iglesia a ser la Iglesia. (Efesios 3:10, Mateo 16:18) Jesús no vino para hacernos más inteligentes. Él vino para darnos Vida en abundancia—para que nosotros podamos experimentar Su Vida diariamente en unos a otros y no tener que decir palabras prestadas y cantar u orar palabras decoradas y religiosas. ¡Él ha venido para darnos VIDA! “Pequeñitos, ámense unos a otros.” Esta fue la enseñanza de Dios, de Jesús, Juan, Pablo y Pedro. Nosotros enseñamos sobre la familia de Dios, no es un evento religioso para asistir. ¿Quién de nosotros frecuenta a nuestra familia en casa? ¿No vivimos en amor con nuestra familia todos los días? No conseguimos frecuentar una familia. Solo conseguimos ser una familia. La Biblia es muy clara en este punto. Usted no consigue frecuentar una Iglesia verdadera. Solo es posible ser una Iglesia verdadera. Una familia que usted frecuenta es un orfanato, no una verdadera familia. Un orfanato tiene un jefe que lo gobierna y todos comen juntos en la misma mesa. Tal vez salgan a jugar juntos y reciban enseñanzas de los jefes. Entonces hacen muchas cosas como una familia, pero aún es un orfanato y no una familia. Dios está llamándonos para que seamos una familia hoy. Si ustedes aún no son una familia, habrá muchos cambios que necesitan ser hechos por amor a Jesús. Para que podamos experimentar la Vida de Jesús y comer el Pan, necesitamos ser una familia. Y si vamos a ser una familia para Jesús, necesitamos ayudarnos unos a otros mucho. No debemos ser más egoístas. Debemos dejar todo nuestro orgullo y decidir que estaremos abiertos para que otros puedan conversar con nosotros acerca de Jesús cambiando nuestras vidas.

Necesitamos ser honestos unos con otros sobre como nos estamos sintiendo. No podemos escondernos atrás de un rostro o de una máscara. Pero debemos abrir nuestros corazones y decir lo que realmente sentimos. Sólo entonces Jesús podrá ayudarnos. Jesús quedó furioso por causa de la hipocresía. La razón de porque Él quedó tan furioso no fue porque Él odiaba a las personas. Jesús sólo sabía que cuando fingiésemos ser de un modo y en nuestros corazones éramos de otro modo, Él no podría curar nuestro interior como Él desesperadamente quería.

Jesús llama a satanás el Padre de la Mentira. Jesús estaba furioso con la hipocresía por la misma razón. Cuando colocamos murallas de mentiras e hipocresía entre uno y otro, Jesús no puede curar nuestro interior como Él desesperadamente desea. Entonces si yo estoy muy triste y hago de cuenta que estoy alegre, de cierta manera yo no estoy contándote la verdad. Jesús quiere que seamos honestos unos con otros para que Su Espíritu pueda curar nuestros corazones.

Si no somos honestos unos con otros entonces somos hipócritas y Jesús no está contento con nosotros. Esto es parte de ser una familia—ser honestos unos con otros sobre como nos estamos sintiendo y como estamos yendo. Pero esto necesita venir de su parte. Usted necesita ofrecer esto de corazón, uno para el otro. Si estuviere triste dentro de mí, yo no quiero quedarme quejando o llorando. Yo quiero creer que Él puede ayudarme. Pero yo no debo fingir que todo está bien si en verdad no es así. Debo en humildad hallar buenos hermanos y hermanas para conversar sobre estas cosas porque donde dos o tres están juntos, Jesús viene para estar con nosotros. Entonces si estoy dispuesto a abrir mi corazón un poco, esto permitirá que el Espíritu Santo venga a curarlo y esto dejará a Jesús muy feliz. Si yo creo murallas a mí alrededor e intento ser fuerte solo, entonces muchas veces el poder de curar de Jesús no vendrá.

Jesús quiere que seamos una familia donde abrimos nuestros corazones uno con otro. Él nos encuentra en este lugar cuando hacemos esto en humildad. Jesús no quiere que seamos quejosos o llorones. Él quiere que, en humildad, estemos pidiendo por oración, por ayuda y por sabiduría. Una Familia debe ser así. Pero esto no puede pasar solamente los domingos. Una verdadera Iglesia es una Familia todos los días, así como cualquier familia es una familia todos los días. Exija y espere esto de si mismo… “En consideración a Jesús que me ama, yo voy a abrir mi corazón a los otros.” Esto es una decisión que necesita tomar. Usted puede decidir quedarse atrás de su máscara, no abrir su corazón y tampoco hablar con sus hermanos y hermanas sobre como se siente. Usted puede decidir esconder sus lágrimas y dolor de los otros. Pero si hace esto, no hallará el poder de cura que está en Jesús. Él solamente derramará Su Vida en nosotros si somos una Familia. Jesús quedará lejos envés de cambiar nuestros corazones y vidas de la manera como Él quiere cambiarnos. Él quiere que resolvamos estas cosas juntos, como Familia. Y cuando abrimos nuestros corazones, Jesús, con todo Su poder, amor y gloria, viene a nuestro auxilio. Pero si tuviéremos mucho orgullo y miedo, y tenemos temor de lo que los otros pensarán o dirán sobre nosotros, entonces Jesús no viene a nuestro encuentro y no nos dará la Vida y poder que Él quiere darnos.

Comiendo el Pan de Amar Uno al Otro

Entonces nosotros llegamos en nombre de Jesús con el testimonio de vida y poder de Dios, pidiéndote para comer el pan y no solamente estudiarlo, pidiéndote para ser una iglesia y una verdadera Familia, y no simplemente frecuentar algo. Jesús quiere un lugar donde Él pueda vivir. Él no vive en habitaciones hechas por hombres. Él vive en una Familia y solamente en una Familia. Él quiere un lugar para vivir donde usted está, no solamente personas que estudian sobre el pan y frecuentan la “iglesia”, sino un lugar donde tiene una Familia y ustedes son la iglesia todos los días.

El Espíritu Santo por medio de Pablo dijo que todos los días deben ser considerados iguales. Otras religiones tienen días “santos” especiales, pero el camino más alto de Jesús es que todo día sea igual. Jesús es nuestro descanso Sabatino. Y cuanto más entramos en Jesús todos los días, más descanso vamos a tener. Dios está llamándote para ser una Familia. ¿Usted va a decidir ser una Familia? Si tuviere una barrera entre usted y otro hermano o hermana, ¿usted tendrá el valor de quebrarla? ¿Usted agarrará sus tobillos e implorará para que tengan un corazón sensible? ¿Usted irá al monte y orará con lágrimas para que tengan un corazón sensible? ¿Usted abrirá su corazón a ellos? ¿Usted dará su vida por los otros todos los días, luchando para presentarlos completos y perfectos en Cristo, clamando a Dios por milagros de amor? ¿Usted haría esto por su salvador Jesús? Él no quiere que usted solamente conozca los hechos de Su Vida. Él quiere que usted experimente Su Vida.

Estas son las Buenas Nuevas del Reino. Usted está invitado para dentro de Su vida si da las espaldas a su orgullo, su egoísmo y su pereza. Usted también está invitado a experimentar a Jesús, no sólo a saber los hechos sobre Él. Ámense unos a otros todos los días de corazón e involúcrense en las vidas unos de los otros, ayudándose unos a los otros y a todos los niños pequeños para que se vuelvan más como Jesús todos los días.

Este es el llamado de Dios. Esta es la invitación de Jesús de Nazaret para usted ahora. Coman el pan de amor juntos todos los días y Jesús llenará sus vidas y los hará completos como nunca antes. Él lavará y limpiará sus miedos y su dureza. Él Río de Jesús inundará y regará su corazón, volviéndolo tierra fértil. Su relación y su amor con el Padre crecerán más y más. Podrá ver la cara de Jesús al amarse verdaderamente uno al otro. Estas son las Buenas Nuevas. Hoy, si oyere Su voz, no endurezca su corazón. Sea sensible delante de Dios. Decida que todos los días usted abrirá su corazón con aquellos de su alrededor y que no estará más separado uno de otro porque usted hace estas cosas por su Salvador Jesús.

La Iglesia como una Familia

En la mayoría de las familias existen miembros verdaderos de la familia, nacidos de padre y madre, que llamaríamos “niños difíciles”. Pero, aún cuando algunos niños son más difíciles que otros, son parte de la familia, entonces son familia y nosotros los ayudaremos a resolver estos problemas. Nosotros no cogemos a nuestros hijos legítimos y los llevamos hasta el monte y los dejamos allá. Le pedimos a Dios por sabiduría de cómo traerlos para dentro de la familia.

Para ayudarte a tener una dimensión mayor de cómo debería ser cuando la Iglesia está junta, imagine una familia en casa que tiene tal vez cinco niños, tres niñas, un padre y una madre. ¿El padre siempre tiene la palabra en casa? ¿Si uno de los niños, uno de 13 años, tiene un pensamiento, él puede expresarlo? ¿La madre no contribuye con sus ideas para la familia? ¿No es que el menor de los niños puede dar dirección a la familia? ¿Existe siempre libertad en una familia para que uno de sus miembros pueda hablar? ¿Existe siempre un lugar para que el menor de los niños pueda llorar y hablar de sus necesidades? También debe ser así cuando la Iglesia está junta. Hasta el menor de los niños puede abrir su corazón y hablar sobre una necesidad y tal vez la madre pueda ayudar a resolver aquel problema. Quiero decir una madre espiritual, cuando toda la Iglesia está junta. Tal vez uno o dos padres espirituales puedan ayudar con el problema de este niño. Es así que debe ser una Iglesia cuando se junta. Todo miembro de la familia puede abrir su corazón y otros miembros de la familia pueden ayudar a suplir las necesidades. Y esto no sólo es en las horas en que la Iglesia está junta. Cuando tres hermanas están lavando ropas juntas, si pueden cantar en una reunión juntas, ¿porqué no pueden también cantar cuando están lavando las ropas juntas?

Si ustedes pueden hablar con el Padre cuando la Iglesia entera está junta, ¿no podrán todos Sus niños juntos conversar con Jesús al recorrer el camino? No es una cuestión de domingo y miércoles por la noche. No debe haber nada que pase en las reuniones que también no debiera pasar cuando andamos por el camino. No esperamos por una reunión para contar a nuestros hermanos y hermanas lo que Jesús nos ha mostrado hoy. No esperamos por una reunión para abrir nuestros corazones y pedir ayuda en algo. Somos los mismos todos los días. En una familia, si un niño tiene un problema, ¿él necesita esperar un día especial para tener oportunidad de hablar de aquello? ¿O será que él puede conversar sobre aquello a cualquier hora porque existe amor en una familia? Esto es la verdadera Iglesia, donde todos los días podemos ayudarnos uno al otro. En verdad, no existe diferencia entre las reuniones y las horas en que la Iglesia no está reunida porque podemos traer las enseñanzas de Jesús uno al otro todos los días. Adoramos de corazón con los otros todos los días, en la mañana en la y noche. En el camino al tomar algo para comer, oramos y adoramos juntos. Esta es la Familia de Dios. Otra cosa. Cuando realmente nos volvemos una gran Familia, si usted llegase a su casa y golpease su esposa o fuese un poco rudo con ella, ella debería ser capaz de decirle “Jesús no es así”. Y ustedes deberían intentar resolver esto juntos. Jesús dijo que si aquel hombre no la oyere, esta mujer debería de ir y traer a otros dos o tres miembros de la familia de Dios y venir juntos a este hombre que está siendo muy rudo. Es esto lo que Jesús nos enseñó en Mateo 18. Nuestras casas no son más un lugar para escondernos de la verdad. No podemos ser soberanos sobre nuestra casa e ignorar las enseñanzas de Jesús. Ahora todos somos una Familia y todas nuestras casas pertenecen unos a otros. Entonces ahora una hermana puede traer a otros para conversar con su marido. No ignoramos más las enseñanzas de Jesús en nuestras casas. Las enseñanzas de Jesús no son solo aplicables cuando estamos dentro de un “edificio religioso”. Ahora son para cuando vamos al mercado, cuando estamos en casa o cuando vamos para ser educados. Ahora las enseñanzas de Jesús son para todas las circunstancias y en cada situación. Somos una familia todos los días, durante todo el día y toda la noche.

Construyendo a la Manera de Jesús

Jesús dijo que cuando ponemos Su palabra en práctica, entonces cuando las tempestades vinieren (y ellas vendrán), la casa permanecerá de pie. Y permanecerá de pie porque está construida sobre la roca de poner Su palabra en práctica y no solamente pensar o cantar sobre Su palabra. Si solo cantamos sobre ella, oramos sobre ella, hablamos sobre ella y no cambiamos la manera en que vivimos para poner en práctica Su palabra uno con otro, entonces las tempestades vendrán y nuestra casa será destruida y quedará en ruinas, no importa cuán bonita ella aparenta estar hoy. Esto fue lo que Jesús prometió en Mateo 7. Entonces tenga la certeza que está construyendo de Su manera y HAGA algo sobre Sus Verdades. Póngalos en práctica y las tempestades no le afectarán.

De igual manera que un pequeño pájaro o un pequeño conejo se esconde debajo de una roca cuando las tempestades vienen, usted también puede esconderse en el abrigo de las alas de Jesús si construye a la manera que Él le pide. Las tempestades sacudirán los árboles y moverán cosas pesadas. Causarán estruendos y caerán relámpagos, pero si construye a la manera de Jesús y mira hacia Él cuando vinieren, estará seguro en el abrigo de Sus alas. Las tempestades violentas pasarán y el sol brillará. Los pájaros cantarán otra vez y la vida volverá con un nuevo frescor. Por favor, construya a la manera de Jesús. Esta es la palabra del Señor para usted hoy.

Como Comer del Pan Verdadero

Tiene también otro punto. En Juan 6, Jesús intencionalmente dijo algunas cosas que eran bien difíciles. Él dijo: “Coman mi cuerpo y beban mi sangre”, y Él ni intentó explicar esto y dejarlo más fácil para ellos. La Biblia dice que una multitud de personas que estaban siguiéndolo se fueron. Ellos desistieron de seguir a Jesús, dejándolo porque no podían entenderle con sus mentes. Jesús no corrió atrás de ellos para explicarles que estaba hablando sobre la Cena del Señor. Él lo dejó difícil para ellos a propósito. Él miró hacia sus discípulos y preguntó: “¿Ustedes también me dejarán?” Y Pedro respondió “Jesús, tú tienes palabras de vida; no queremos ir a ningún lugar. No queremos dejarte.”

Jesús sólo quiere personas siguiéndolo que puedan oír con sus corazones y Espíritu. Jesús colocará intencionalmente cosas difíciles delante de nosotros—cosas y situaciones que no entendemos—para separar las ovejas de los cabritos. Las personas que necesitan entender con sus mentes, todavía no escuchan con sus espíritus, no lograrán seguir al verdadero Jesús. El verdadero Jesús a veces crea situaciones extrañas para probar a nuestro corazón. Él nos dice o hace cosas en nuestro medio que son difíciles, tales como: “Coma Mi cuerpo, y beba Mi sangre”. Esto parece una cosa terrible, parece una cosa que la Biblia jamás aprobaría. Pero, por medio de esto, Jesús estaba probando a los que estaban escuchando con sus corazones y a los que estaban escuchando con sus oídos. Jesús estaba probando a los que aman el Espíritu de Jesús y a los que simplemente aman las cosas externas. Hay muchas cosas como esta, por toda la Biblia, donde Dios separa a las personas que oyen con sus oídos de aquellos que oyen por sus espíritus. Esta es la manera de Dios y siempre fue así. La situación en Juan 6, cuando muchos dejaron a Jesús, viene repitiéndose en cada generación antes y después de Jesús.

Nosotros no somos Dios; Él es Dios. Sometámonos a las cosas que son de Dios si entendemos con nuestras mentes o no. Esto es también lo que el libro de Job enseña. Hasta hoy Jesús muchas veces habla en parábolas que son difíciles de entender para diferenciar a las personas que Lo aman en sus espíritus de aquellos que están para sentirse mejor. Hasta hoy Él habla en parábolas que a veces son difíciles de entender para ver cuántas personas irán a dejarlo y cuantas dirán “¿Para donde iremos? En Usted está la luz y vida.” Realmente, es la misma cosa hoy como lo fue en aquella época.

Jesús el Pan en Nosotros

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y yo en ustedes.” (Juan 14:15-20 NVI)

¡Esta es una verdad muy maravillosa! Jesús no fue a un lugar bien lejos mientras que nos quedamos aquí cantando alabanzas para Él e intentando obedecer todas las enseñanzas que Él nos dio y después, un día, en un futuro distante, Él vendrá para unirnos de nuevo. La verdad maravillosa de Jesús es que Él estará con nosotros hasta el fin y tampoco nos dejó huérfanos. Él dijo a los discípulos, que cuando Él volviese, el mundo no Lo vería, pero nosotros sí. Y nosotros Lo vemos… No con el mirar de los ojos, sino con el mirar del Espíritu. Él dice: “Obedézcanme y ámenme. Ámense unos a los otros y sean uno así como Yo y el Padre somos uno…El mundo no me verá, pero ustedes Me verán porque Yo vendré otra vez y haré Mi morada en ustedes. Yo estaba con ustedes, más ahora Yo estaré en ustedes.”

Esto no es un juego de palabras. Esto es real. Él es tan real en una Iglesia verdadera como si estuviese físicamente presente. De otro modo, Jesús dice que hasta sería mejor que Él se fuese porque así Él volvería para estar en nosotros. Esto no es un lenguaje figurativo o un discurso o algún tipo de enseñanza mística. Esto es real. Él mismo Jesús que anduvo sobre las aguas y resucitó de los muertos para vida vendría y moraría dentro de nosotros en Poder y Amor y Gloria. Él no vendría donde el ojo humano pudiese verlo. Pero si nosotros Lo amamos y damos nuestras vidas para lo que Él quiere para nuestras vidas y nos amamos uno al otro de corazón, entonces este mismo Jesús que anduvo sobre las aguas y pudo atravesar las puertas cerradas y dar vista a los ciegos morará en medio nuestro y nos permitirá tener una relación de amor con Él, con el Padre y uno con otro.

Algunas personas no murieron antes de que Jesús volviese de nuevo en poder porque el día de Pentecostés fue solamente 50 días después de la Pascua. Él volvió a nosotros en tan sólo 50 días. Él no vino para estar con nosotros, sino para estar dentro de nosotros. Este es el misterio que quedó oculto por siglos y generaciones. En Colosenses 1, el misterio de todas las generaciones es este: Cristo no está con ustedes, Cristo no simplemente está volviendo por ustedes (aunque esto pasará), sino Cristo está EN ustedes, la Esperanza de la Gloria. Esto es para todos los que irán a amarlo y dan sus vidas para Sus propósitos. ¡Aleluya! ¡Él no nos dejó huérfanos! Y muchas personas no murieron antes de que Él volviese de nuevo en Su Gloria para vivir dentro de nosotros. Fue esto lo que Jesús quiso decir en Juan 14.

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