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Capítulo 28: La iglesia de la ciudad

16/12/1990

Juan 10:16

«También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor».

No es difícil establecer en la Biblia que el Deseo de Dios parece ser que haya una sola Iglesia en cualquier ciudad.81 No una en cada esquina.82 En ninguna parte de las Escrituras existe más de un «gobierno eclesiástico local» en cualquier ciudad. No encontramos evidencia de ello en las Escrituras. Aunque podría desarrollar este punto bíblicamente, me inclino mucho más a preguntarte: «¿Qué desearía Jesús, nuestro Mesías? ¿Separación? ¿División? ¿Ambición? ¿Un Testimonio contradictorio a la comunidad?». Creo que, en nuestros corazones, sabemos el daño que ha hecho aquella pequeña cosa que llamamos paralelamente «cosas del reino».

Dios dijo claramente que la forma en que todos los hombres sabrían que somos Suyos, es por el amor visible y sobrenatural que exhibimos los unos hacia los otros. Ahora bien, ¿no parece absurdo que cada uno de nosotros desee fervientemente hacer la Voluntad de Dios y, sin embargo, viva en un ambiente en nuestras ciudades que contradice el «así es como todos los hombres sabrán»?83

Ahora, me doy cuenta de que, aunque algunos de estos grupos que encontramos en las diferentes esquinas de las calles se iniciaron realmente por ambición o división («Somos los únicos con doctrina sana», etc.), otros eran genuinos en su deseo de hacer la Voluntad de Dios. Anhelaban servirle juntos de una manera más elevada que la que toleraría el moribundo grupo religioso que habían abandonado. Otros han comenzado «iglesias adicionales» en una ciudad porque simplemente deseaban obedecer la «Gran Comisión» (y sentían como si otros grupos en la ciudad no estaban haciendo un trabajo satisfactorio de la obra, así que hicieron franquicias).

Después de que acordamos con Dios que la Unidad es Su deseo y nos comprometemos a obedecerlo para derribar los obstáculos del miedo, el pecado, el orgullo, la ambición y el prejuicio, todavía hay un gran obstáculo para «una Iglesia por ciudad». El obstáculo es este: no podemos simplemente someternos al enfoque del «mínimo común denominador». No podemos simplemente decir: «Todo el que se llame cristiano… todos lo seremos a partir de ahora». Aceptar cosas que Jesús no acepta es negar Su Señorío.

Jeremías 23:18-22

«Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó? He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está preparada caerá sobre la cabeza de los malos. No se apartará el furor de Jehová hasta que lo haya hecho, y hasta que haya cumplido los pensamientos de su corazón; en los postreros días lo entenderéis cumplidamente. No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban. Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.

Lamentaciones 2:14

«Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, sino que te predicaron vanas profecías y extravíos».

2 Corintios 6:14-18

¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?...

Como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Está más que claro que el deseo de Dios no es que el compromiso sea el ingrediente al que todos nos sometamos para «unir» a Su Pueblo. ¡No! Si no es el compromiso, entonces ¿qué atraerá a Su Santa Nación, a todo Su Pueblo, al Testimonio de Unidad al que Él nos ha llamado, en cada ciudad y alrededor del mundo? Y no me refiero solamente a reuniones comunes a gran escala o algo por el estilo. Puede haber reuniones por toda una ciudad, sino a verdaderamente una Iglesia totalmente integrada en liderazgo y vida. ¿Cómo surgirá una Iglesia gloriosa y hermosa que «se haya preparado para el Regreso de Cristo» de entre los escombros de la mezcla fragmentada que lleva el Nombre de nuestro Señor en la mayoría de las ciudades?

Fue la pasión de nuestro Rey y Hermano, Jesús, ver a todo Su Pueblo siendo UNO en medio de «todos los hombres», esto es, nuestras comunidades. Su celo y Sus prioridades, ¿viven realmente en nosotros y nos consumen para que tengamos el mismo deseo apasionado que Jesús de ser UNO?

¿Cómo podría ocurrir que nos uniéramos? Si no es compromiso, ¡¿entonces qué es?!

Jesús respondió… y demostró la respuesta.

Juan 17:20-23

«Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

No es posible que nos unamos sobre la base del enfoque del «mínimo común denominador». Sin embargo, esa Unidad que Dios desea será posible cuando veamos a Dios derramar Su Gloria una vez más. Su Gloria derretirá los miedos, los recelos y los malentendidos. Dios derramando Su Gloria una vez más hará que huyan aquellos que aman la niebla oscura de la voluntad propia y la autoindulgencia (Jn. 3:19-21). «Como Jannes y Jambres… su locura será evidente para todos».

Él nos inundará con Su Gloria Shekinah y nos llevará a una unidad que es visible o palpable, en lugar de imaginaria. No solo una falsificación religiosa «mundana» de la Gloria por la que babean las generaciones malvadas y adúlteras. El mundo verá Su Gloria en el Ágape que se expresa en nuestra entrega a la Cruz por los demás (Jn. 13:34-35). Veremos Su Gloria desplegada también en los presentes de Su Presencia (Ef. 4:11-13). Como antes, manifestará Su Amor y Compasión entre los pobres.

Y seremos uno. Como…

Dos llamados «apóstoles» que, antes de conocer a Jesús, tenían diferencias insalvables:

Mateo: el repulsivo «recaudador de impuestos» considerado un «traidor» por sus compatriotas judíos. Cobraba impuestos romanos y extorsionaba a su propio pueblo como ocupación.

Simón «el Zelote»: judío revolucionario, empeñado en vengarse de los romanos y de sus títeres, como los «recaudadores de impuestos».

En principio, dos enemigos acérrimos. Ante Jesús, el Cristo, esas diferencias no parecían importar mucho. No hay constancia de que Mateo y Simón llegaran a un acuerdo político. Simplemente, algo mucho más grande de lo que sus mentes finitas podían contener los envolvía y los fundía. Toda la extensión del Amor de Dios brillaba sobre ellos. El resplandor de Dios brillaba ahora «la luz del conocimiento de la Gloria de Dios en la faz de Cristo». Todas las preguntas fueron respondidas en la manifestación y personificación de la Verdad y el Amor: Jesucristo, «que se ha hecho para nosotros sabiduría de Dios, es decir, nuestra justicia, santidad y redención». Jesús es «el poder de Dios y la sabiduría de Dios». Cuando hemos conocido de verdad a Jesús, el Ungido de Dios, la necedad se derrite, las heridas se curan y las tinieblas quedan al descubierto y son expulsadas. Y llegamos a ser Uno. Que Dios derrame Su Gloria una vez más por Su Hijo Amado.

El Padre trajo la Unidad en Cesarea, no por debate o compromiso, sino por Su Gloria (Hch. 10:1–11:18, 11:17). Él trajo la Unidad frente a tremendas dificultades doctrinales, no mediante la argumentación perpetua o la apologética, sino por el testimonio de Su Gloria revelada (Hch. 15:12).

En nuestros días, se requerirán estas tres cosas para ver cumplidos los Propósitos de Dios (al hacernos como Un Cuerpo, para demostrar Su Amor y Poder):

1. Una visión clara84 de lo que El Cristo de Dios desea al hacer de nosotros Un Hombre Nuevo en la vida, así como en el concepto. Debemos renunciar a nuestras distinciones externas.

Colosenses 3:11-14

«Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto».

Efesios 4:1-6

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

2. Y la voluntad de vivir juntos en la Luz; la Luz de la exposición y la humildad y la santidad (Jn. 3:19-21; 2 Ts. 2:10-12; Jn. 10:4-5; 1 Jn. 1). Nunca podremos tener verdadera comunión unos con otros y con «Aquel que es desde el Principio» mientras el pecado permanezca oculto en nuestros armarios, y la actitud defensiva, el miedo y la distancia (hipocresía) permanezcan entre nosotros:

1 Juan 1:5-7

«Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado».

En nuestras asambleas y en nuestra vida personal cotidiana debe haber confesión de los pecados y tratamiento de los mismos. No solo un gran «tiempo de adoración» y eludir los problemas reales. No solo «predicar sermones» sobre ello, esperando que los culpables se enderecen. Hay que afrontarlo de verdad. Con la gente, por su nombre a cada uno, como hicieron Jesús, Pablo y Juan. Si no hacemos esto, el resto es, según Dios, inútil.

1Corintios 5:6-13

«No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo».

«Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra [“dedicado a cualquier objeto o pasatiempo o búsqueda que tenga más influencia en la vida de uno que buscar el Reino y los Propósitos de Dios día a día”], o maledicente [“lengua sucia, injuriosa, abusiva, calumniadora»], o borracho, o ladrón…» ni siquiera comer con tal persona que hace estas cosas y se llama a sí mismo hermano.

«Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Pero a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros».

Como otro ejemplo (si es que es necesario después de una enseñanza tan clara de Dios):

Josué 7:4-6, 10-15

Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai. Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua. Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.

Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.

Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová tomare, se acercará por sus familias; y la familia que Jehová tomare, se acercará por sus casas; y la casa que Jehová tomare, se acercará por los varones; y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en Israel.

El Pueblo de Dios estaba empeñado en la victoria, pero Dios permitió que fueran aplastados por adversarios inferiores a causa del pecado oculto «en la Iglesia», en la asamblea. No importa qué otras cosas buenas podamos hacer, no podremos prosperar en nuestro deseo de poseer las Promesas de Dios mientras permitamos que se escondan ídolos dentro del campamento.

Ahora, te concedo que en la mayoría de las organizaciones religiosas hoy en día no es práctico o incluso posible obedecer a Dios y «sacar la levadura del lote» sin una caza de brujas legalista, probablemente ejecutada por lo peor del lote. En un tipo de cuerpo religioso de «cierto tiempo en cierto lugar», el legalismo hipócrita y propenso al error es la única alternativa a la práctica normal (desobediencia flagrante al Mandato de Dios de «sacar la levadura del lote»). Desafortunadamente, en un ambiente institucional religioso defectuoso tenderemos a cortar a los débiles y quedarnos con los impostores.

Pero ¡¿adivina qué?! Cuando Su Iglesia vuelve a ser un «organismo», en lugar de una «organización», ¡es sorprendente lo eficaces que son los Caminos de Dios! ¿Te das cuenta del poder y la profundidad de las relaciones que los hombres y las mujeres tenían en la Iglesia primitiva? Incluso la congregación más débil de la Iglesia de Jesús que aparece en la Biblia tenía algo que la mayor parte del mundo actual no se ha acercado ni de lejos a experimentar. Hoy en día en las Iglesias «más sofisticadas» que Corinto, tal cosa como negarse a comer con un hombre sería objeto de burla, y sería totalmente ineficaz incluso si se llevara a cabo como Dios dijo. Sin embargo, incluso en esta Iglesia débil, Corinto, (construida sobre los cimientos correctos como estaba) las relaciones eran tan profundas que solo este rechazo del Pueblo de Dios a comer con un hombre lo llevó a arrodillarse e ir de vuelta a Dios.85 ¿Sucedería eso donde tú estás? Realmente deseo que así sea, y sé que tú también. Y, por supuesto, le agradaría mucho a nuestro Padre que sus hijos estuvieran tan cerca unos de otros y de Él.

¿Cómo describiría la profundidad y la realidad de Su vida corporativa? ¿Están todos ustedes verdaderamente «unidos y tejidos por todos los ligamentos que los sostienen» día tras día? Si no, nunca podrás ser el Testimonio de Jesús en la tierra que Él quiere que seas. Estarás esposado. Nunca podremos mostrar al mundo que somos Sus discípulos sin mostrarles cómo nos amamos unos a otros. Jesús sigue diciendo: «ASÍ es como todos los hombres conocerán…». Y sin esa profundidad de relación que nos permite involucrarnos íntimamente con las luchas de los demás, nunca podremos obedecer a Dios y, en amor, «sacar la levadura del lote». Si no podemos tratar con la levadura, según Dios mismo, todos seremos leudados y el lote (la Iglesia) arruinado, porque la levadura permanece.

El principio de Dios desde el Jardín hasta la Eternidad (Gn. 3:23; Ap. 21:27) y en todos los demás lugares (Nm. 25:6-13, Sal. 106:28-31; 1 Co. 5:6-13; 2 Co. 6:17) es el mismo: «¿No saben que un poco de levadura leuda toda la masa? Saquen la levadura de la masa». No podrás eludir este punto y conocer la Vida de Dios. Y, no pienses que la parábola del trigo y la cizaña se aplica a la Iglesia. Si la lees tú mismo, sabrás que el campo es el mundo, no la Iglesia.86

La vida de nuestro Señor, nuestro «Pionero», es descrita
así por el Padre:

Hebreos 1:9

«Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros».

¿A qué se refiere el «por lo cual»? ¿Por qué ungió Dios a Jesús? Porque Él «amó la justicia y aborreció la maldad». Tú también vives así. ¡Únete a tu Señor!

3. Y, más allá de todo eso, el Padre responderá a la oración de Su Amado Hijo y nos fundirá juntos: ¡por la GLORIA de Dios revelada! Nada en el Cielo o en la tierra puede unirnos, verdaderamente, sin que la GLORIA de Dios sea derramada sobre la faz de la tierra. Y Él lo hará. Jesús no tiene oraciones sin respuesta. Amén.

«La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado».

Vivan para el derramamiento de esa Gloria una vez más. ¡Vivan para el día en que Dios derribe los muros en las Denomi-naciones ¡de la misma manera asombrosa «de la noche a la mañana» como se han derrumbado los muros de las naciones en el bloque oriental en los últimos meses (1989, 1990)! Así como el inamovible Muro de Berlín fue desmantelado virtualmente de la noche a la mañana… así como el día de Pentecostés reunió a masas de docenas de naciones bajo una sola Cabeza en solo unos minutos… así también Dios destruirá los muros divisorios entre aquellos que lo buscan con corazones puros. Vive por el día en que en cada ciudad el Testimonio sea claro: «Cuando has visto a Gary, me has visto a mí». «Cuando has visto a Linda, me has visto a mí». Una Iglesia, aunque sea una megaiglesia, en una localidad. No más franquicias soñadas por el genio y el estilo de alguien. ¡A menos que sean solo los Jesús!

¿Nos atrevemos a conformarnos con algo menos que el grito del corazón de nuestro Mesías? Olvidemos los detalles y las «cuestiones prácticas»: Dios tendrá que mostrarnos cómo resolverlas. Pero no rebajaremos la llamada de Dios para acomodarla a nuestra falta de sabiduría sobre «cómo» podría ser. Los hijos de Abraham tienen el corazón de Abraham cuando se trata de afrontar lo «imposible»:

Romanos 4:17-21

«(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido».

¿Cuánto deseas lo que Dios quiere, un Testimonio de Unidad en tu ciudad? Por favor, no veas todo esto como un «extra opcional» (como el monograma de tus iniciales en tu Biblia). Como: «Eso está bien para ti, si quieres hacerlo». Valora hasta la muerte lo que Dios premia, por lo que Jesús oró fervientemente y por lo que estuvo dispuesto a morir. Una vez más, ¡el «muro divisorio de hostilidad» debe caer! ¿Es cualquier cosa «cristiana»?

Destino

(1 Juan 2:12-14 – Hijos, Padres, Jóvenes)

Abre los ojos

A este mundo nuevo

Eres una nueva Creación

Hijo del Rey

Salvado y liberado

Eres Su Hijo y

eso nunca cambia

Pero el tiempo ha pasado

Y es hora de crecer

Sí, estás a salvo

Pero eso no puede ser suficiente

Estás seguro en Su Sangre, así que ahora

Devuelve la inversión que Él ha hecho

Estribillo 1

Hijo, Hijo

Tú formas parte de Su Plan

Recibiendo Dones de la Propia Mano de Dios

Salvado, limpio, eres simple y libre

Ahora, da un paso hacia tu Destino

Hijo, Hijo

Abres los ojos

Hay almas que salvar

Hay Familia que amar

Entrega tu vida

Sacrificándote

Para preparar a Su Novia

Te entrenas para luchar

Aceptas los golpes

Mientras sirves a tu Dios

Tu compromiso crece.

Coherente y verdadero

Para los que luchan a tu lado

Estribillo 2:

Padre, Padre

Tú eres parte de Su Plan

Tú das tu vida,

extiende tu mano

Por las vidas y las almas necesitadas

Ahora, ve hacia tu Destino

Padre, Padre

Abre los ojos

¡Sí, estamos en guerra!

Joven, coge tu espada

Y derriba la puerta de Satanás

No tiene ninguna oportunidad

Porque esta guerra, esta guerra ya está ganada.

No puedes matarme

Ya estoy muerto

Pero vivo en Cristo

Aplasta la cabeza de la serpiente

Dame tu mejor golpe

Y te doy diez veces

Estribillo 3:

Joven

Puedes ver Su Plan

Recuperando nuestra legítima

Tierra Prometida

Armados, listos, a la cuenta de tres

(¡¡¡1, 2, 3!!!)

¡Ve y conquista a nuestro enemigo!

Joven

—Prisilla

Déjalo venir

Veo gente viviendo en la noche

Se burlan de la luz

Llaman bien a lo que está mal

Veo la verdad sustituida por mentiras

Prometen paz

Pero piden compromiso

No nos alistamos a una vida fácil

No nos alistamos para tener paz y tranquilidad

No nos alistamos solo para cabalgar las olas

Y esperar días más tranquilos.

No nos alistamos para estar seguros dentro

No nos alistamos para envejecer y morir

No nos alistamos con una garantía

De que no habría un coste.

Coro:

Déjalo venir

Nuestro Rey está listo para Su Novia

Que venga

La oscuridad solo magnifica la luz

Déjala venir

Deja que la guerra estalle mientras estemos vivos

Déjala venir

Si el mundo se oscurece

Debe haber corazones despertados a la luz

Veremos la verdad encender los corazones

Una nación santa que arde en la noche

No nos alistamos a una vida fácil

No nos alistamos para tener paz y tranquilidad

No nos alistamos solo para cabalgar las olas

Y esperar días más tranquilos.

Nos alistamos para un viaje loco

Nos alistamos para dar nuestras vidas

Nos alistamos sin mirar atrás

Porque consideramos el costo.

(Coro 2x)

—Peter

ENDNOTES

81 No solo muchas iglesias que teóricamente son «una» porque todos los «pastores» se reúnen con regularidad. UNA iglesia de verdad.

82 Ezequiel 16:25.

83 Juan 13:34-35.

84 Proverbios 29:18

85 1 Corintios 5:6-13; 2 Corintios 2:6-8; 7:8-11.

86 Debido a que esta es una dificultad tan generalizada para la gente, haré un comentario (para aquellos que se lo estén preguntando) sobre Mateo 13:24-43, la parábola del trigo y la cizaña (malas hierbas). Alguien comenzó el rumor de que debido a esta parábola, 1 Co 5:6-13 no debe ser obedecida. Este es un gran problema. ¡Para nosotros llamarnos cristianos y no obedecer a Dios es una contradicción al extremo! «Si me amas, guardarás mis mandamientos». Debemos obedecer 1 Co 5, que nos ordena sacar de la iglesia a aquellos que no doblen su rodilla ante Jesús en su vida diaria. No hay opciones.

Entonces, ¿cómo encaja la parábola del trigo y la cizaña? En primer lugar, comprueba tus motivos para no querer sacar la levadura del lote. (¿Eres tú esa levadura? O, ¿tienes miedo de tratar con los demás porque «amas más la alabanza de los hombres que la alabanza de Dios» y no quieres que la gente se enfade contigo?). En segundo lugar, el «campo» en el que se siembra la cizaña (que no podemos arrancar de raíz) no es «la Iglesia». Según Jesús, «el campo es el MUNDO», no la Iglesia (v. 38). En otras palabras, no es una «utopía social» en el planeta tierra lo que estamos sembrando. El «enemigo» ha sembrado cizaña en la tierra de Dios para ahogar a los Hijos de Dios (Mt. 13:22) y hacerlos infructuosos. El «campo» del que no podemos quitar toda la cizaña hasta el «fin de los tiempos» es, según Jesús, «el MUNDO». No la Iglesia. «EN el mundo, pero no DE él». En la Iglesia, DEBEMOS hacer lo que Dios mandó y «sacar la levadura de la masa». No somos Su Iglesia si no hacemos lo que Él dice (Jn 14:15; Hch 3:23; Ap 2:5, 3:16).

Santiago 4:4

«¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios».

 

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